Incapacidad permanente: todo lo que debes saber como empresario

Incapacidad permanente: todo lo que debes saber como empresario

Estos días el futuro de las pensiones y la Seguridad Social están de nuevo en la picota informativa. Desde el Gobierno, se apunta directamente a la incapacidad permanente como un objetivo a revisar. Por ello, creemos conveniente poner hoy el foco en la incapacidad permanente, cuáles pueden ser sus grados, qué tipos existen y cómo afecta al trabajador y al empresario.

¿En qué consiste la incapacidad permanente?

Hasta hace relativamente poco tiempo, cuando se hablaba de bajas de trabajadores, se le denominaba invalidez. Así, aquel trabajador que dejaba de estar capacitado física o psíquicamente para realizar su labor, se le asignaba una pensión de invalidez.

En las últimas reformas en material laboral, la nomenclatura ha cambiado, si bien la base sigue siendo la misma. Lo que antes se denominaba invalidez permanente ahora se la nombra como incapacidad permanente.

“La incapacidad permanente contributiva es la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral. No obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del incapacitado, si dicha posibilidad se estima médicamente como incierta o a largo plazo.”

Art. 193.1.1 de la LGSS

La incapacidad permanente solo se reconoce por la Seguridad Social cuando es un facultativo médico quien, una vez reconocido el paciente, prescribe que su dolencia es incompatible con las funciones laborales de su puesto de trabajo.

¿La incapacidad permanente es una jubilación anticipada?

Sois muchos los empresarios que nos expresáis esta duda sobre si, de facto, una incapacidad permanente implica la jubilación anticipada del trabajador. Queremos dejar claro que no es así. De hecho, y según la calificación que realice el médico que trata al trabajador, la incapacidad permanente puede ser revisada si se prevé que el afectado puede recuperar lo suficiente como para reincorporarse al mercado laboral.

De hecho, este aspecto es el punto clave que espera atajar el Gobierno respecto de incapacidades permanentes por enfermedades comunes.

Discapacidad e incapacidad

Si en tu empresa cuentas en plantilla con personas con discapacidad, y, debido al trabajado desarrollado este trabajador empeora su salud o su funcionalidad e independencia, provocando una disminución o incluso anulación de su capacidad de trabajo, puede solicitar la incapacidad permanente.

Grados de incapacidad permanente

No todos los casos presentan el mismo grado de incapacidad para el trabajo. Así, la legislación española contempla los siguientes tipos de incapacidades permanentes según el grado de anulación que presenta el trabajador.

Incapacidad parcial

Se concede a aquellos trabajadores que presentan una disminución superior al 33% en su rendimiento normal en su puesto y en esa profesión respecto al resto de trabajadores en su misma función.

Incapacidad permanente total

Si el trabajador está completamente inhabilitado para realizar todas las tareas que implica el puesto de trabajo, se le concede la incapacidad permanente total. A ello se le suma el condicionante de que este trabajador puede aportar en otra posición distinta. Esto implica que el empresario puede ofrecer al trabajador una posición que pueda desempeñar sin menoscabar su estado físico y acentuar su incapacidad.

Incapacidad permanente absoluta

En este segmento se registran aquellos profesionales cuya incapacidad los inhabilita, completamente, para el trabajo activo.

Gran invalidez

Cuando el trabajador presenta una incapacidad en tal grado que requiere de una persona que le asista para las funciones básicas, se le reconoce la gran invalidez.

La incapacidad permanente es ajena a la edad del trabajador. Se concede únicamente cuando así lo estipula el médico que le ha tratado (ya sea de la mutua de la empresa o de la Seguridad Social), y siempre y cuando cumpla las condiciones para la concesión de la incapacidad permanente.

Condiciones para que un trabajador reciba la incapacidad temporal

Cuando un trabajador solicita la incapacidad permanente, esta solo se le concede, con la ayuda económica consiguiente (o pensión por incapacidad), siempre y cuando concurran estos condicionantes:

En primer término, el trabajador debe estar dado de alta en la Seguridad Social. Asimismo, la ley contempla ciertas circunstancias como válidas para optar a la incapacidad temporal, que conocemos como asimiladas al alta en la Seguridad Social, y que incluyen los siguientes casos:

  • Si el trabajador está en excedencia forzosa.
  • Si el trabajador está desplazado por la empresa fuera de España.
  • Si ha cesado su condición de asalariado en la empresa, pero se ha suscrito a un convenio especial con la TGSS.
  • Aquel trabajador en paro involuntario que ha agotado la prestación por desempleo y tiene más de 55 años.
  • Si la incapacidad se produce en el periodo de inactividad entre dos trabajos de temporada.
  • Si la incapacidad se genera en tiempo de huelga legalmente constituida (en caso de huelgas encubiertas, no se aplicaría)
  • Si el trabajador se ha visto afectado por una jubilación anticipada fruto de un plan de conversión de la empresa.

También se considera que diputados, senadores, presidentes y parlamentarios de comunidades autónomas puede solicitar la incapacidad permanente.

Ahora bien, además de estar en estos grupos, tienen que cumplir otros dos requisitos:

Para incapacidad permanente parcial, tener cotizados 1800 días en los diez últimos años anteriores a la fecha de baja médica.

El resto de incapacidades, si el trabajador tiene menos de 31 años, deberá justificar haber cotizado un tercio de su vida laboral teórica (desde los 16 años); y si es mayor, un cuarto desde los 20 años.

Ojo, porque si la baja es consecuencia de un accidente, laboral o no, o una enfermedad profesional, no se exige periodo de cotización.

Finalmente, el trabajador debe pasar por un tribunal médico que evalúe y conceda la incapacidad permanente al trabajador.

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