El concurso de acreedores

El concurso de acreedores

¿Tu proyecto no da más de sí? ¿Tienes problemas para afrontar los pagos, sean estos nóminas o facturas con proveedores? Cuando la empresa no va bien, una de las opciones que tienes como empresario es solicitar el concurso de acreedores. Como asesoría empresas Ibiza online os vamos a explicar en qué consiste el concurso de acreedores, qué tipos de concurso de acreedores o cómo funciona.

Qué es el concurso de acreedores

Como empresa o profesional autónomo contraes una serie de obligaciones con clientes y proveedores. Cuando se da una situación real y objetiva de insolvencia que te impide hacer frente a estas obligaciones, se puede solicitar (o pueden solicitar, lo veremos) el concurso de acreedores, que se convierte en una vía judicial para resolver y disolver las deudas.

En este procedimiento, judicial, se reúnen ambas partes: por un lado, el deudor (que es quien solicita el concurso de acreedores), y por otro, los acreedores. La autoridad judicial es el encargado de mediar entre ambos a fin de negociar el convenio que satisfaga la deuda con los acreedores y, al mismo tiempo, se encuentre una vía para que la empresa no deje de existir.

Tipos de concurso de acreedores a los que te puedes acoger

Actualmente, la legislación mercantil recoge dos modalidades de concurso de acreedores. Por una parte, el concurso voluntario, que es aquel en el que el solicitante es la propia empresa; el otro, el concurso de acreedores necesario, que lo solicita uno de los acreedores sobre la empresa deudora.

Si un acreedor solicita el concurso, la empresa demandada no puede solicitar el concurso voluntario. Esto es, no puede ser reactivo sino proactivo, tanto si la situación de insolvencia ya existe como si se prevé que pueda darse.

El concurso de acreedores voluntario

¿Cuándo interesa a la empresa solicitar un concurso de acreedores voluntario? Esta es una duda que nos hemos encontrado en varios casos. Hay algo que queremos que tengas muy claro: cuando se solicita el concurso de acreedores es porque existe una situación real y objetiva de insolvencia.

En ningún caso puede ser beneficiosa para la empresa; desde el punto de vista legal, no olvides que se trata de una obligación para con tus acreedores.

En caso de encontrar voluntad de incumplimiento o dejación en las funciones, la Ley Concursal se guarda un as debajo de la manga: puede imponer sanciones cuantiosas a los administradores e incluso inhabilitarlos para cargos similares.

El concurso de acreedores voluntario ha de estar adecuadamente justificado. La empresa ha de presentar al juez la información que atestigua que existe o puede existir una situación de insolvencia y el endeudamiento a él asociado y el motivo que hay detrás de su situación empresarial.

Insolvencia: ¿cuándo está justificada?

El quiz de los concursos de acreedores reside en determinar cuándo se da una situación de insolvencia. Para ello tenemos que revisar la Ley Concursal que lo regula. Así, se presume que hay indicios de insolvencia si se da alguna de estas situaciones:

  • Se produce el sobreseimiento general del pago de las deudas con acreedores por parte del deudor.
  • Si hay ejecuciones de embargos pendientes sobre la empresa.
  • Si deja de pagar a Hacienda o la Seguridad durante tres meses, o se produce un impago de 3 meses de salarios/indemnizaciones.

El fin último del concurso de acreedores voluntario es conseguir una reorganización de la deuda con los proveedores y encontrar una fórmula para dar viabilidad a la empresa.

Los administradores durante el concurso de acreedores

¿Qué ocurre con los administradores? ¿Si entro en concurso de acreedores pierdo las facultades de mi cargo? Que la empresa se encuentre en concurso de acreedores voluntario no implica que pierdes el poder de decisión sobre la administración del negocio, ni sobre su patrimonio. Eso sí, el juez puede definir qué límites se te aplican, puesto que un concurso de acreedores implica dar poder de intervención a éstos.

De hecho, es el administrador concursal quien negocia directamente con ellos la vía para liquidar la deuda en el menor plazo posible. Si todo va bien, se suele negociar una quita o reducción de la deuda a cambio del compromiso de cumplir con la deuda. Este acuerdo se formaliza en un convenio en el que se definen los plazos de pago y las cuantías.

Mediante esta fórmula, la empresa concursada asegurar que puede seguir su actividad y recuperar su situación inicial.

El concurso de acreedores necesario

En el caso de los concursos de acreedores que solicita uno de los afectados sobre la empresa, la insolvencia ha de ser real, y no esperada. Esto es, el acreedor debe esperar a que se produzca la deuda, no puede actuar antes.

Cuando esta se produce, entonces ha de seguir lo siguientes pasos:

  1. Solicitar el concurso de acreedores
  2. Probar y justificar su condición de acreedor de la deuda que da origen al concurso (3 meses de impagos)

A continuación, el juez da tiempo al deudor para probar su solvencia o insolvencia respecto a las reclamaciones. En el caso de insolvencia, declarará la entrada de la empresa en situación concursal y serán los administradores concursales quienes tomen las riendas.

¿El concurso de acreedores me garantiza cobrar la deuda? No existen garantía al 100% pero sí que es un instrumento mercantil que se ha mostrado eficaz.

 

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