La ley de secretos empresariales

La ley de secretos empresariales

El pasado mes de marzo se hacía realidad una histórica demanda de los empresarios: se publicaba la Ley de Secretos Empresariales. Con su entrada en vigor, se cierra un círculo de inseguridad jurídica de las empresas ante el robo, filtración o venta de información sensible y/o estratégica (espionaje empresarial).

Este vacío normativo se cubría con normas dispersas entre el Código Penal y la Ley de Competencia Desleal. A mayores, internamente, la empresa se valía de las cláusulas de confidencialidad como única protección ante la violación de los secretos empresariales.

¿Qué es un secreto empresarial?

Hasta la entrada en vigor de la LSE, no existía una definición clara del concepto de secreto empresarial, por lo que cada instancia y juez había de delimitar en cada caso el alcance de qué se entiende por secreto empresarial y por qué se ha vulnerado.

El secreto empresarial incluye cualquier información de cualquier ámbito de la empresa (tecnológico, científico, comercial, productivo, organizativo, financiero) que:

  • No deba ser accesible para los círculos que no han de utilizarla
  • Tiene un valor empresarial claro y nítido
  • Cuentan con la debida protección proactiva por parte de la empresa.

Así pues, se consideran secretos empresariales:

  • Invenciones no patentadas que realiza un trabajador o equipo dentro de la empresa
  • Procesos de fabricación
  • Datos de clientes y proveedores
  • Política de precios y costes
  • Planes de negocios
  • Estrategias de marketing

Aún dentro de esta definición, la LSE recoge que la empresa no puede negar a los trabajadores el acceso y uso a la información, experiencia y competencias que han adquirido durante el desarrollo del conocimiento.  Esta cara B del secreto empresarial se le arroga exclusivamente al trabajador.

¿Qué se considera una violación del secreto empresarial?

Para el legislador, se infringe el secreto empresarial cuando se accede a dicha información sin el consentimiento del propietario del mismo.

Un segundo supuesto implica el uso de esa información sin el permiso del titular, habiendo accedido a ella de forma ilícita.

La empresa deberá tomar las medidas de seguridad oportunas para evitar la fuga o revelación de información sensible por empleados, colaboradores o ex empleados que han tenido acceso a dicha información. También ha de contar con el plan de respuesta adecuado.

El responsable que tendrá que responder de esta infracción es la persona o entidad que ha accedido, copiado o robado el secreto empresarial.

Pero cuidado, porque la responsabilidad también recae en quien utiliza esta información, y quien “compra” (estos quedan excluidos de la demanda por daños y perjuicios si se demuestra que no sabía del origen ilícito de esta información).

La nueva normativa establece, además, que el secreto empresarial que se arroga a un individuo puede ser cedido o conceder una licencia de uso exclusiva o no exclusiva.

La violación del secreto empresarial: ¿Qué hacer?

Aquí nos encontramos con una mayor definición de cuáles pueden ser las consecuencias de violar el secreto empresarial que se nos ha concedido.

En todo momento, la empresa demandante puede solicitar medidas cautelares sobre los demandados, siendo el juez quien decide en un sentido u otro.

Así, la ley establece una serie de actuaciones que los afectados pueden emprender según la naturaleza de la infracción, y el proceso que se ha de seguir para reclamar los daños y perjuicios al responsable de los mismos:

  1. Se declara la infracción ante la autoridad competente
  2. Se aclara cuál fue la cesión y/o hasta dónde podía revelar información sensible para la estrategia de la empresa
  3. Se establece la recuperación de las mercancías o documentos objeto de infracción
  4. Se acota la remoción
  5. La autoridad confirma que la propiedad de la información o el conocimiento cedido es de la empresa
  6. Se marca la cuantía de la indemnización por daños y perjuicios

Finalmente, se hace pública la sentencia, lo que obliga al demandado a cumplir con las disposiciones que establezca dicha sentencia.

El plazo del que se dispone para actuar es de 3 años que empiezan a correr desde el momento que se conoce la infracción sobre el secreto empresarial.

Hasta ahora, el índice de denuncia ha sido bajo para las estimaciones que hacen desde las asociaciones profesionales. El motivo: hasta la entrada en vigor de la Ley de Secretos Empresariales, cualquiera con parte en el juicio podría acceder a toda la información del proceso, incluidas las pruebas, que habitualmente son más documentación con información muy sensible para las empresas.

La inclusión de los límites en el acceso a la documentación del proceso judicial aporta una mayor seguridad a los empresarios que se aseguran así que su información más sensible no está expuesta.

En definitiva, podemos resumir las novedades que aporta la ley de secretos empresariales con estos diez hitos:

  1. Cumplimiento de la normativa europea en busca de una mayor competitividad.
  2. Establece por fin una norma específica para regular y proteger el conocimiento y la información que generan las empresas y organizaciones.
  3. Se define por primera vez con nitidez qué se entiende por secreto empresarial, el primer paso para protegerlo y castigar su incumplimiento
  4. Da a las organizaciones un papel activo en la definición y defensa de los secretos empresariales.
  5. La protección se extiende no solo al uso o revelación sino también al acceso, apropiación o copia no autorizada.
  6. Incluye la opción de cesión, transmisión de la información sujeta a secreto profesional.
  7. Marca una pauta muy clara para el alcance judicial que puede solicitar la empresa víctima, incluidas las indemnizaciones.
  8. Durante el proceso judicial, establece un círculo más restringido de personas con acceso al proceso, y define qué medidas cautelares puede solicitar la empresa afecta para proteger su derecho.
  9. Se mantiene la vinculación con la Ley de Competencia desleal, siempre y cuando esta no se oponga a la Ley de Secretos Empresariales.
  10. Se fomenta la innovación en tanto que se protege el conocimiento que la hace posible. Los más optimistas apuestan que será un revulsivo para la firma y registro de patentes, sin embargo, nosotros preferimos ser más cautos habida cuenta del poco atractivo que estas patentes tienen en el ámbito profesional español.

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