¿Horario de verano para todo el año?

¿Horario de verano para todo el año?

Ahora que termina el verano, todas las empresas que aplican jornada de verano retoman el horario habitual. Pero, ¿es realmente necesario? Hoy abordamos la posibilidad de utilizar la jornada intensiva de verano durante todo el año.

¿Por qué apostar por la jornada intensiva o la jornada continua en tu empresa?

Por lo general, los empresarios deciden no aplicar la jornada intensiva si sus clientes y proveedores mantienen el mismo horario durante todo el año, por lo que eliminar una parte del tiempo de actividad puede mermar la rentabilidad del proyecto.

Ventajas de la jornada intensiva

Si tienes empleados, seguro que te has encontrado en alguna discusión con ellos, ya sea en el café o en una reunión interna en la que piden la jornada intensiva para verano. Lo cierto, es que la jornada intensiva, sea en verano o durante todo el año, es una de las medidas más reclamadas para ahondar en la conciliación familiar.

Aquellas empresas y trabajadores que favorecen compaginar vida personas y trabajo cuentan con trabajadores más satisfechos e implicados con los objetivos de la empresa.

Muchos trabajadores reconocen que uno de los elementos que más les agota de su trabajo es el estrés de saber que mientras hacen jornada partida, apenas pueden estar con sus hijos o familiares, e incluso dedicarse a otros hobbies.

En realidad, la jornada intensiva, si se generalizase al invierno, generaría un ahorro al trabajador (que se evita las horas punta), y, sobre todo, el empresario, que no tiene que pagar el consumo de aire acondicionado, por ejemplo.

Según Grasshopper la productividad en una empresa de tamaño medio con la jornada partida es un 25% menor que aquellas empresas con la misma actividad que sí aplican la jornada intensiva.

Desventajas de la jornada de verano durante todo el año

A pesar de todos estos beneficios, que son compartidos tanto para la empresa como para el trabajador, la realidad de las dinámicas en las empresas españolas demuestra que no es posible alcanzar esta utopía, como por ejemplo sí ocurre en Europa con los horarios más racionalizados.

En términos generales, más allá de que cada empresa es un mundo, nos encontramos con que el fracaso de la jornada intensiva en aquellas empresas que la han instaurado tiene más que ver con una mala planificación de las tareas y el tiempo.

Del mismo modo, nos encontramos con cuadros de empleados con estrés. Esto se debe a que se pretende realizar el mismo volumen de trabajo con jornadas intensivas cerradas a lo que habitualmente se ejecuta haciendo horas extra.

La tercera vía: la jornada continua

Si vemos que la jornada intensiva que utilizan la mayoría de las empresas durante los meses de verano no se acomoda a la actividad de la empresa, o no redunda en un beneficio absoluto para todas las partes, ¿debemos volver a los horarios comerciales irracionales?

Tranquilo, existe una tercera vía, que es la jornada continua. Se trata, en definitiva, de tomar todos los beneficios de la jornada intensiva, pero sin sacrificar los horarios familiares. Ten en cuenta, que cuando se utiliza ésta, lo más habitual es que el trabajador se vea forzado a madrugar más o entrar antes en su turno, por lo que la ansiada conciliación no se llega a producir.

Lo cierto es que desde diversas asociaciones de empresas y colectivos piden la normalización de la jornada continua atendiendo a todos estos beneficios:

Mejora la planificación de tiempos

Organizar el tiempo de dedicación a cada tarea y responsabilidad deriva en que el trabajador saque mayor producción en el mismo tiempo. A nivel empresarial, todos son ventajas, y para el propio trabajador es un potente estímulo para mantener el puesto.

Del mismo modo, estar centrado durante la mayor parte de la jornada ayuda a que el trabajador planifique sus tareas con antelación, lo que, indirectamente, mejora la optimización de tiempo dedicado a cada tarea.

A mayor desconexión, más descanso.

El 80% de los trabajadores que se muestran descontentos con su trabajo, aseguran que el motivo principal radica en que no consiguen descansar ni desconectar. Este agotamiento se mantiene una vez terminada la jornada laboral y también durante el fin de semana.

Cuando el trabajador sale a una hora razonable, si bien puede llevarse trabajo para casa -aunque no debiera, por temas como la seguridad de la información-, dispondrá de tiempo para hacer lo que tenga pendiente y disfrutar de su vida personal y familiar.

A más descanso, más motivación para explorar nuevas áreas

Con una mejor planificación del tiempo de trabajo y del libre, el empleado se verá más animado a explorar formaciones y nuevos campos de especialización. Esto redunda también en beneficio de la empresa, además de profundizar en el trabajo en equipo.

Cómo se regula la jornada intensiva o la jornada continua

Ahora que conoces cuáles son las ventajas y desventajas de la jornada intensiva, es el momento de explicarte cómo está regulada y cómo has de aplicarla en tu empresa.

En primer lugar, serán los convenios colectivos quienes definan si las empresas a ellos adscritas pueden y cómo modificar el horario para convertirlo en jornada intensiva o jornada continua, y, sobre todo, qué niveles de organización pueden suscribirlo.

¿Y si no existe convenio colectivo que aplique? Entonces será cada empresa de forma voluntaria quien con el acuerdo de todos los trabajadores acuerde cuál será el horario y si se aplica la jornada intensiva a todos los niveles.

En cualquier caso, sea cual sea el acuerdo al que se llegue, todos los empleados deberán incluir el registro horario de su jornada de trabajo, esté esta distribuida en la fórmula que corresponda.

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