A nivel jurídico, existen diversas fórmulas legales para constituir sociedades que beneficien a los miembros de las mismas. Las más conocidas son sin duda, la Sociedad Anónima y la Sociedad Limitada.

Sin embargo, cuando un profesional o una empresa entiende que aliándose con otros profesionales o empresas puede obtener una ventaja competitiva, existen más figuras legales empresariales que las cooperativas o las comunidades de bienes. Está, por ejemplo, la Agrupación de Interés Económico (AIE), que son poco utilizadas por poco conocidas. En el artículo de hoy vamos a conocer un poco más que es una AIE y cuáles son la ventajas de formalizarla.

La Agrupación de Interés Económico

Cuando nos referimos a una Agrupación de Interés Económico hablamos de un tipo de sociedad mercantil que se crea con el único objeto de favorecer el desarrollo económico y empresarial de los socios.

Si una empresa o particular decide que es una opción interesante para su plan de empresa, debe tener en cuenta que su participación en este tipo de sociedades mercantiles se limita a desarrollar una actividad auxiliar con respecto a la de los propios miembros. Esto es, no va a existir un capital mínimo como en el caso de las Sociedades Anónimas ni en las Sociedades Limitadas.

Eso sí, también debe ser consciente de que las AIE tienen un tipo de responsabilidad ilimitada.

A nivel de impuestos, su tributación se realiza bajo el régimen de Sociedades, por lo que deberá corresponder a Hacienda con el pago del correspondiente Impuesto de Sociedades.

Para constituir una Agrupación de Interés Económico se requieren al menos la concurrencia de dos socios. Todos y cada uno de ellos responden personal y solidariamente de ella.

La administración de la misma puede recaer tanto en una persona como en varias. Todas ellas deben constar como administradores designados en las escrituras de la constitución de la AIE.

Este administrador puede ser una persona física o jurídica. Eso sí, en el segundo caso deberá constar, además, con una persona natural que ejerza de representante en cuanto a sus funciones. Dicho administrador responde solo solidariamente a los daños que pueda causar a la sociedad en su gestión,  pero no personalmente.

¿Me conviene formalizar una Agrupación de Interés Económico?

Veamos una a una algunas de las características más notables de una Agrupación de Interés Económico.

  1. Se trata de una sociedad de personas. Ello permite que cada socio de la agrupación sea dueño de cómo establecer las relaciones comerciales que le afecten, siempre y cuando no perjudiquen con ello el espíritu de la AIE.

Se trata de una sociedad externa con personalidad jurídica independiente de la de sus socios, y sin embargo, ejerce como sociedad interna que trabaja a nivel externo en beneficio exclusivo de sus socios. Esto es, desarrolla relaciones con terceros actuando no en nombre de uno u otro socio sino como entidad propia, pero cuya actividad, al ofrecer un producto más competitivo, resulta en beneficio del conjunto de sus miembros.

  1. Es una sociedad mercantil con ventajas y evoluciones importadas de las sociedades más corporativizadas
  2. A nivel interno, funciona como una sociedad sin ánimo de lucro. Ella por sí misma no genera ni beneficios ni pérdidas, sino que se utiliza como un medio para canalizar la actividad o parte al menos de la actividad de los miembros socios. De hecho, debido a su propia naturaleza y dinámica, podemos decir que no se dirige tanto al mercado como a la los propios miembros, aunque para ello deba operar en el primero como otro agente más.

Dado que no tienen una actividad económica directa, la AIE cubre sus propios costes a través de las aportaciones que realizan los socios o de la venta que ellos realicen de lo producido dentro de la AIE a precio de coste, esto es, del beneficio que ellos obtengan del hecho de neutralizar costes de producción y poder ofrecer al mercado un producto o servicio más competitivo.

El “espíritu” de la Agrupación de Interés Económico

En definitiva, podemos afirmar que una AIE es la fórmula mercantil, legal, que encuentran las empresas para unir fuerzas para aumentar su competitividad y reducir los costes individuales de producción.

Así, la AIE puede adoptar dos formas.

Por una parte, realizando una función auxiliar, de modo que presta un servicio comunitario que los socios deciden externalizar para ahorrar este coste que a nivel individual puede lastrar sus resultados económicos. Tal es el caso de los departamentos de I+D+i que comparten varias empresas de un mismo sector, cuyos costes asumen entre todos y todos se benefician de sus descubrimientos.

En segundo término, puede operar como una entidad coordinadora respecto de algunas de las áreas, comunes, de los miembros socios de la entidad. Así, funciona casi como un elemento de calidad común al realizar la estandarización de la actuación de los socios para un mismo cometido y trabajar conjuntamente en la consecución de dicho objetivo común sin los gastos que supondría realizarlo a nivel individual.

Ahora que ya conoces un poco más de las características y oportunidades, así como los límites de las Agrupaciones de Interés Económico, si tienes dudas sobre la conveniencia de formalizar una, puedes consultarnos en eivigestio.com